lunes, 8 de octubre de 2018

El Mar Muerto, una fuente de vida saludable


El Mar Muerto es el mayor spa al aire libre del mundo. Este singular accidente geográfico, situado entre Israel, Jordania y Cisjordania, posee tales características que se convierte en un lugar idóneo para quienes buscan, además de hacer turismo, los efectos benéficos para la salud y la belleza que aporta este entorno. Sin necesidad de recurrir a cosméticos ni a aparatos de última generación. Cleopatra ya lo sabía y utilizaba estos recursos hace más de 2000 años.

Porque el Mar Muerto no sólo es una especie de lago en el que flotas por su gran densidad. Su alta concentración en sales y minerales, así como las peculiaridades del aire y la forma en que llegan los rayos solares hasta su superficie, lo hacen incomparable para personas que tienen, especialmente, problemas de psoriasis, mala circulación, reumatismo, artritis, dolores musculares... Pero veamos cuáles son sus características.

¿Dónde está el mar muerto?


El Mar Muerto es el lugar más bajo de la tierra, ya que está a 416 metros por debajo del nivel del mar. Sus aguas se acumulan en una falla del terreno desde hace cinco millones de años.  En este entorno, el aire es especialmente seco, y está libre de pólenes y contaminación, además de contener un 10% más de oxígeno y bromo, una composición que, además, relaja de manera natural y reduce la presión arterial.

Esta atmósfera hace que, además, se filtren como en ningún otro lugar del planeta los rayos solares, suavizando los rayos UVA y AB, lo que permite una mayor exposición sin riesgo para la salud. El Mar Muerto basa sus beneficios saludables en los cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego.

Nutrientes del Mar Muerto


El agua, no sólo la del propio mar, también las aguas termales que brotan en determinados puntos, así como la que procede de los wadis o manantiales. Contienen hasta 21 tipos diferentes de minerales, de los cuales la mitad no se encuentran en ningún otro lugar del mundo, y que muestran su mayor concentración en las orillas del Mar Muerto. Contienen magnesio, de propiedades antialérgicas, en una proporción 15 veces superior al agua marina. También contienen cloruro de sodio, de calcio y de potasio, entre otros.

El efecto de flotación en estas concentradas y templadas aguas no sólo relaja, también permite la rehabilitación de los huesos, baja la tensión y oxigena la piel. La tierra actúa a través del lodo negro que puebla las orillas de este mar interior, y que por su composición, rica en oligoelementos, combinada con las ventajas de las algas y el calor natural aportado por el sol, se convierte en una verdadera mascarilla milagrosa.

El aire, más rico en oxígeno y ozono, suele además presentar una neblina a causa de la evaporación de las aguas, lo que filtra los rayos solares, que se convierten en el cuarto elemento, evitando quemaduras pero permitiendo la acción beneficiosa del sol y su calor.